Nadie puede cambiar el hecho de que Dios tiene soberanía sobre el destino humano
…Dicho de forma simple, bajo la autoridad de Dios toda persona acepta activa o pasivamente Su soberanía y Sus disposiciones, y no importa cómo luche uno en el transcurso de su vida, no importa cuántos caminos torcidos ande, al final uno volverá a la órbita del destino que el Creador ha trazado para él o ella.





